La Competición CL7cup_2020 Santander

El papel de los padres en la iniciación deportiva.

La competición no se refiere solo a ganar, se trata de enfrentarse a otra persona para lograr un objetivo, se trata de trabajar el esfuerzo, la perseverancia, la constancia y la lucha para conseguir un sueño. Y, efectivamente, si se gana, mejor, pero si se pierde, los niños habrán aprendido tantos valores en el camino que conviene recordar los motivos por los que los deportes competitivos son buenos para los niños.
La competición en la infancia, ¿es buena o mala?

¿Deben los niños competir?, ¿Es buena o mala la competencia para ellos?, ¿Realmente necesitan pasar por ese enfrentamiento con los demás? La respuesta reside en que ni deben, ni es buena o mala ni la necesitan pero, si los niños deciden competir, si disfrutan con ello y se enfrentan a ella de una forma positiva, el resultado y el aprendizaje es asombroso. La competencia ni es buena, ni es mala, solo es competencia.
En el mundo real, fuera de las competiciones, existen las luchas de poder, las luchas en el entorno laboral, incluso entre madres y padres por tener "el hijo más..." Sin embargo, dejando aparte la connotación negativa de la competición, y a aquellos que la utilizan de forma aprovechada o injusta, nos centramos en lo mejor que pueden obtener los niños de los deportes competitivos: competir con uno mismo. Es la competición más sana y la que dará como resultado la mejor versión que uno puede tener.
Los niños que practican deportes en los que compiten contra otros, ya sea fútbol, baloncesto, tenis, karate, esquí, natación o cualquier otra disciplina, aprenden en el camino una serie de valores que, forjarán su carácter y, bien enfocada la competición, puedes resultarles una enseñanza de grandísimo valor.

Por qué son buenos los deportes competitivos para los niños
- La práctica de deportes en los que los niños compiten estimula la confianza y la seguridad en uno mismo. El trabajar de forma intensa una disciplina hace que los niños ganen habilidades para realizarla.
- Los deportes competitivos fomentan un valor muy importante en la infancia, el valor del esfuerzo. Han de conseguir una meta, y trabajarán duro para conseguirla. - Competir les enseña a afrontar riesgos. Una vez que los niños descubren que competir no debe darles miedo ni es algo que debe paralizarles, podrán ser cada vez más audaces y ponerse a prueba a ellos mismos.
- Esto nos lleva a otro de los valores de los deportes competitivos para los niños: pierden el miedo a competir que, es uno de los miedos que llevan a muchos niños a no participar en deportes de equipo.
- Se enfrentan con la posibilidad de perder, son pocos los deportistas que ganan siempre y lo ganan todo, en general habrán de enfrentarse a la idea de que, por mucho que se han esforzado, no han logrado superar la prueba. Aprender a perder es un aprendizaje importante en la vida.
- Cuando un niño aprende a perder, está preparado para volver a levantarse e intentarlo de nuevo. Es el valor de la perseverancia y la constancia.
- Por supuesto, han de aprender a superar la frustración ante la derrota, es en esta momento cuando, casi sin darse cuenta desarrollan la resiliencia, es decir, la habilidad para superar los obstáculos de la vida.
- Los niños aprenden que competir también es divertido, no solo consiste en esfuerzo, trabajo y sufrimiento. Es también pertenecer a un equipo, hacer amigos y socializar con otros iguales.
- Desarrollan la capacidad de estrategia, al aprender a jugar según las reglas y a adaptarlas en su propio beneficio.
- Los niños que practican deporte de forma habitual y pertenecen a equipaciones que compiten rinden mejor en la escuela, frente a lo que se pueda pensar. Varios estudios así lo corroboran.
- Los niños aprenden a comprometerse con algo. El deporte competitivo les tomará parte de su jornada o de su semana, tendrán que sacar tiempo, acudir a los entrenamientos pese a que haga mal tiempo o tengan un día perezoso.